¿Hoguera o incendio? Cómo rastreamos el fuego de nuestros antepasados
La Ciencia de Jaun: divulgación científica y tecnológica en español. Sobre el proyecto
Una mancha quemada no cuenta toda la historia. Las huellas de dos yacimientos muestran cómo investigamos el uso del fuego y qué preguntas siguen abiertas.
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Una llama que ya no podemos ver
Imagina que encuentras una piedra ennegrecida en una excavación. ¿Alguien encendió allí una hoguera? ¿Ardió la vegetación cercana? ¿La mancha apareció mucho después? Reconstruir el pasado exige distinguir esas posibilidades. El fuego desaparece deprisa; sus huellas pueden durar muchísimo, pero hay que aprender a interpretarlas antes de convertirlas en una escena de nuestros antepasados reunidos alrededor de las llamas.
La descripción de «Del Fuego al Futuro», el vídeo musical elegido de La Ciencia de Jaun, menciona el fuego en cuevas y su papel como abrigo. Esa imagen abre una pregunta arqueológica: ¿cómo sabemos que un fuego antiguo estuvo relacionado con humanos? Los yacimientos y fechas que siguen proceden de investigaciones independientes, no de afirmaciones atribuidas a la canción. [6]
El lugar importa tanto como la ceniza
En la cueva sudafricana de Wonderwerk, un estudio publicado en 2012 examinó sedimentos intactos mediante microscopía y análisis infrarrojo. Encontró huesos quemados y restos vegetales reducidos a ceniza en una ocupación de hace aproximadamente un millón de años. La combinación de materiales y métodos permitió reconocer una combustión antigua sin depender únicamente de una impresión visual. [1]
La conservación de las cenizas y las aristas de los fragmentos óseos apoyaban que habían ardido y quedado allí, en vez de llegar desde lejos arrastrados por agua o viento. Esto es fundamental: localizar un objeto quemado no demuestra por sí solo que el fuego ocurriera exactamente donde lo encontramos. [1]
El mismo trabajo identificó capas blanquecinas que antes se habían interpretado erróneamente como restos de combustión. Eran materiales de la cueva alterados por otros procesos. La lección es sencilla: una apariencia familiar puede sugerir una explicación, pero el análisis del material y de su entorno debe ponerla a prueba. [1]
Nuevas pistas bajo otra luz
En junio de 2026, otro equipo publicó nuevos resultados de Wonderwerk. Combinó la luminiscencia de huesos fósiles de pequeños mamíferos con espectroscopía infrarroja. La primera técnica observa la luz que emiten ciertas muestras al iluminarlas bajo condiciones específicas; la segunda ayuda a reconocer transformaciones del material. No se trata simplemente de fotografiar un hueso oscuro. [2]
El estudio identificó señales de combustión en dos estratos. El estrato 11, más antiguo, se sitúa entre 1,07 y 1,79 millones de años por su contexto geológico, no por esa luminiscencia. Los restos estaban entonces al menos a unos treinta metros de la entrada. Su distribución y contexto respaldan, según los autores, que los homininos introdujeron fuego en la cueva en distintas ocasiones. [2]
Ese resultado tiene límites claros: no demuestra que aquellos grupos supieran producir la llama. Tampoco aporta evidencia de cocina en Wonderwerk. Los investigadores consideran compatible un aprovechamiento oportunista de fuego obtenido en el exterior. [2]
Aprovechar fuego y producirlo son habilidades distintas
Podemos entender la diferencia con una comparación cotidiana: conservar una brasa y crear una chispa plantean problemas distintos. En arqueología también necesitan pruebas diferentes. La presencia de materiales quemados puede documentar una combustión; para defender que alguien inició deliberadamente el fuego hace falta un argumento adicional. [3]
Un estudio de Barnham, en Inglaterra, publicado en línea en diciembre de 2025, presenta ese argumento para un lugar ocupado hace unos 400.000 años. Sus autores describen sedimentos calentados, herramientas de sílex fracturadas por el calor y dos fragmentos de pirita de hierro. Este mineral puede producir chispas al golpearlo con sílex. [3]
La pirita es rara en el entorno local, según el estudio geológico. Por eso el equipo interpreta su presencia junto a las otras evidencias como una señal de transporte deliberado para hacer fuego. Es una conclusión construida con varias pistas relacionadas; encontrar un mineral aislado no permitiría reconstruir por sí solo aquella conducta. [3]
La repetición también deja una firma
La explicación institucional del British Museum añade otro detalle del trabajo de Barnham: los análisis indican calentamientos intensos y uso repetido del mismo punto. Una zona que ardió varias veces, asociada a herramientas y materiales relevantes, permite evaluar mejor la hipótesis de una hoguera frente a la de un incendio natural. [4]
Esta diferencia importa más allá de conseguir calor una sola noche. Poder iniciar un fuego habría reducido la dependencia de encontrar incendios naturales y de mantener indefinidamente una llama. Es una interpretación sobre las ventajas de esa tecnología; los restos no nos dicen quién enseñó a quién ni conservan las conversaciones que pudieron acompañarla. [4]
Una historia que sigue abierta
El Smithsonian destaca que los hogares tuvieron varios usos, incluida la preparación de alimentos, y que cocinar facilitó su digestión y transformó la dieta. También describe esos espacios como lugares para reunirse. Estas funciones ayudan a entender por qué el fuego fue importante, pero no prueban que todas estuvieran presentes en cada yacimiento. [5]
Al volver a aquella piedra ennegrecida, ya tenemos mejores preguntas: ¿se calentó realmente?, ¿ardió aquí?, ¿qué otros materiales la acompañan?, ¿hay indicios de repetición o de producción de chispas? Wonderwerk y Barnham no son dos fechas intercambiables para un único «descubrimiento del fuego». Son ventanas a conductas distintas. Separar lo observado de lo interpretado permite contar una historia humana más interesante y más fiel a las pruebas.
Fuentes y materiales
Fuentes científicas
Estudios originales que permiten consultar los métodos, resultados y límites.
- Microstratigraphic evidence of in situ fire in the Acheulean strata of Wonderwerk Cave, Northern Cape province, South Africa (se abre en otra pestaña)Francesco Berna y colaboradores · PNAS · 2012
Resultados y contexto de los sedimentos consultados en la versión abierta de PubMed Central.
- New evidence for Early Pleistocene use of fire at Wonderwerk Cave (South Africa) (se abre en otra pestaña)M. Dolores Marin-Monfort y colaboradores · PLOS One · 2026
Estudio abierto. Distingue evidencia de combustión y uso de fuego de la producción de fuego y la cocción.
- Earliest evidence of making fire (se abre en otra pestaña)Rob Davis y colaboradores · Nature · 2025
Resumen público consultado. Publicado en línea el 10 de diciembre de 2025; incluido en un volumen de 2026.
Para seguir aprendiendo
Explicaciones institucionales, documentación técnica y lecturas complementarias.
- Groundbreaking discovery shows earliest evidence of fire-making (se abre en otra pestaña)British Museum · 2025
Nota institucional sobre Barnham; complementa el artículo científico.
- Hearths & Shelters (se abre en otra pestaña)Smithsonian Institution · Human Origins Program
Contexto general sobre los hogares y la alimentación; no se usa para datar los hallazgos recientes.
Vídeo del proyecto
Contenido divulgativo de La Ciencia de Jaun; no sustituye a los estudios originales.
- Ver el vídeo completo en La Ciencia de Jaun: Del Fuego al Futuro 🔥🌌 | Canción sobre la Evolución Humana (se abre en otra pestaña)La Ciencia de Jaun · 2024
Descripción y letra publicada consultadas, sin reproducir versos. El fuego y el abrigo son el punto de partida temático; la arqueología se contrasta con fuentes independientes.
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