Robótica blanda: máquinas que aprenden de los pulpos
Robots que se doblan, pinzas que rodean objetos delicados y máquinas inspiradas en pulpos: así funciona la robótica blanda y estos son sus límites.
El reto de sujetar sin aplastar
Imagina que tienes que recoger una fruta madura con unas pinzas. Apretar poco puede hacer que se caiga; apretar demasiado puede estropearla. Para un robot, resolver ese equilibrio exige pensar tanto en el control del movimiento como en el material que toca el objeto.
Ese es el punto de partida de la robótica blanda, el tema del capítulo 16 de La Ciencia de Jaun. Esta rama de la ingeniería utiliza cuerpos o componentes deformables para adaptarse al contacto. Una máquina puede doblarse, estirarse o envolver algo en lugar de depender únicamente de piezas rígidas unidas por articulaciones.
Lo que un pulpo enseña a la ingeniería
Los pulpos son una de las grandes inspiraciones de este campo. Sus brazos manipulan objetos sin un esqueleto interno que marque una sucesión fija de articulaciones. Para los investigadores, son un ejemplo de cómo la flexibilidad puede convivir con la destreza.
Trasladar esa idea a una máquina requiere escoger materiales y formas adecuados. En muchos diseños se emplean siliconas y otros elastómeros, materiales que pueden deformarse y recuperar su forma. Lo decisivo es aprovechar esa deformación para realizar una tarea, como rodear un objeto de contorno irregular.
Cómo se mueve un dedo robótico con aire
Una forma de producir movimiento consiste en introducir aire a presión en pequeñas cámaras dentro de una pieza flexible. Es el principio de los actuadores neumáticos PneuNets, documentados en Soft Robotics Toolkit. Un actuador es un dispositivo que transforma energía en movimiento.
Al inflarse las cámaras, algunas zonas se expanden más que otras. El grosor de las paredes, su disposición y los materiales determinan cómo cambia la forma del conjunto. Si una cara se estira más que la otra, el dedo puede curvarse. Varios dedos así permiten construir una pinza que se adapta a lo que sujeta.
El aire es una posibilidad, pero también existen dispositivos que emplean líquidos a presión. Además, un componente blando puede formar parte de un sistema con bombas, válvulas o electrónica rígida. Tener una pinza flexible no convierte automáticamente toda la máquina en un robot completamente blando.
La forma también hace parte del trabajo
El vídeo presenta la inteligencia morfológica: la idea de que la forma y las propiedades del cuerpo pueden facilitar una tarea. Una pinza flexible puede acomodarse al contorno de un objeto por su propia deformación. Parte de la adaptación está incorporada al diseño físico.
Decir que el cuerpo piensa es una metáfora. El material responde a fuerzas y presiones; eso no implica conciencia ni comprensión. Tampoco elimina la necesidad de sensores o programas de control. El reto consiste en combinar una estructura que se adapte bien con un sistema que sepa qué está haciendo.
Un ejemplo real: recoger medusas con delicadeza
Las medusas permiten entender por qué importa esta tecnología. Su cuerpo es tan delicado que recogerlas para estudiarlas plantea un problema. Un equipo de Harvard y de la Universidad de la Ciudad de Nueva York desarrolló dedos blandos que se curvaban mediante una bomba hidráulica para capturarlas y después liberarlas.
En un estudio divulgado en 2020, compararon esos dedos con una garra rígida y con una garra rígida acompañada de agitación. Analizaron cambios en la expresión de genes de la medusa Aurelia aurita como indicadores de respuesta al manejo. Los dedos blandos provocaron una respuesta menor en las condiciones estudiadas.
El resultado muestra una ventaja concreta del diseño cuidadoso. No demuestra que cualquier robot blando sea incapaz de causar daño ni que su contacto no altere al animal.
El octobot: un pequeño hito experimental
En 2016, investigadores de Harvard presentaron el octobot, un pequeño robot inspirado en un pulpo que funcionaba sin electrónica ni un cable de alimentación externo. Una reacción química generaba gas para inflar sus brazos, mientras un circuito de diminutos canales regulaba el proceso.
Su interés estaba en integrar alimentación, control y movimiento en una estructura completamente blanda. Era una prueba de concepto: nadar, desplazarse e interactuar con el entorno figuraban entre los pasos que el equipo quería abordar después. Conviene distinguir lo que aquel prototipo demostró de las posibilidades que abrió.
Ser flexible también complica el control
Un brazo con articulaciones rígidas tiene un número limitado de movimientos que describir. Un cuerpo flexible puede deformarse en muchos puntos a la vez. Saber dónde está cada parte, qué forma adopta y cómo responderá al contacto exige modelos y medidas adecuados. Por eso se investiga dónde colocar sensores para obtener información útil sin llenar de componentes el robot.
La seguridad es otro desafío. La flexibilidad puede amortiguar ciertos contactos, pero una máquina blanda también ejerce fuerzas. Un trabajo del MIT presentado en 2025 aborda precisamente cómo controlar esos contactos e imponer límites de fuerza. El material, por sí solo, no basta para garantizar un comportamiento seguro.
Diseñar para adaptarse
La robótica blanda amplía las herramientas de la ingeniería. Una estructura rígida puede resultar adecuada para unas tareas; una parte flexible puede aportar ventajas cuando importan el contacto, la adaptación y la delicadeza. La pregunta útil es qué necesita hacer la máquina y cómo debe relacionarse con su entorno.
Para seguir explorando estas ideas, al final de las fuentes encontrarás el vídeo completo de La Ciencia de Jaun: «Robótica Blanda: ¿Por qué el futuro de las máquinas no es de metal? | Cap. 16», de casi once minutos.
Fuentes y lecturas
- Soft Robotics Toolkit — Cómo funcionan los actuadores neumáticos PneuNets (se abre en otra pestaña)
- Harvard SEAS — El octobot, un robot completamente blando (2016) (se abre en otra pestaña)
- Wyss Institute — Pruebas de pinzas blandas con medusas (2020) (se abre en otra pestaña)
- MIT — El reto de colocar sensores en robots blandos (2021) (se abre en otra pestaña)
- MIT — Controlar los contactos y los límites de fuerza (2025) (se abre en otra pestaña)
- Ver el vídeo completo en YouTube — Robótica Blanda: ¿Por qué el futuro de las máquinas no es de metal? | Cap. 16 · La Ciencia de Jaun (se abre en otra pestaña)